Domingo, 29 Mayo 2022
Medipress

Así son los primeros momentos en Hearthstone

Mié, 29/01/2014 - 16:13
Ya está disponible en beta abierta

En Blizzard no descansan. Ahora mismo, además de seguir ofreciendo contenidos nuevos para su buque insignia, World of Warcraft (cuya quinta expansión está en desarrollo para ver la luz este año), siguen trabajando en Diablo III con la versión para PS4 a punto de estrenarse junto a la primera expansión, Reaper of Souls, y sin dejar de lado StarCraft II, con jugosas novedades como el último parche 2.1 o el tercer título de la saga. Además de estos tres grandes frentes, que sepamos, siguen con tres emocionantes proyectos. Por un lado, Titan, el nuevo MMO del que poco más se sabe que su nombre de trabajo. Y por otro, dos juegos diferentes de todo lo demás. Uno es Heroes of Storm, un MOBA similar a DOTA 2 o League of Legends. Y el otro, este juego que nos ocupa ahora, Hearthstone, un juego de cartas coleccionables muy sencillo de jugar pero tremendamente complejo de dominar. La beta abierta ha comenzado hace unos días y vamos a aprovechar para contaros nuestras primeras impresiones de la misma.
 
Conceptos básicos del juego
El sistema de juego es el habitual en este tipo de títulos. Nosotros, los héroes, tenemos una serie de puntos de vida (30 en este caso). El objetivo es acabar con todos los puntos de vida del contrario en una partida. Para ello, contamos con nuestra baraja de cartas que podemos personalizar de entre todas las que hayamos ganado. Comenzamos con un set básico, pero a medida que juguemos iremos ampliando. Incluso podremos crear nuestras propias cartas mediante un proceso que más adelante os explicaremos. Las cartas tienen cuatro elementos importantes. Arriba a la izquierda, el número indica la cantidad de cristales de maná que se necesita para activar (poner en juego) dicha carta. Empezamos la partida con un solo cristal de maná, que crece a razón de uno por turno hasta un máximo de nueve. Abajo a la izquierda el número indica la cantidad de daño que hacemos con esa carta cuando ataca. Y el de abajo a la derecha es la cantidad de puntos de vida que tiene antes de que sea eliminada de la mesa. Y en el centro abajo, una descripción de la carta si tiene algún poder adicional. Aquí reside buena parte del éxito en nuestras partidas, pues hay muchos modificadores que, bien empleados, nos puede proporcionar una gran ventaja. Desde la posibilidad de atacar nada más entrar en juego hasta la necesidad de que los rivales ataquen a dicha carta por narices, pasando por modificadores del resto de criaturas para hacerlas más poderosas, la invocación de otras criaturas menos potentes pero igualmente útiles, robar más cartas, regenerar vida o incluso crecer su fuerza a medida que es atacada. Cuando construyáis el mazo de cartas, tener en cuenta todos estos modificadores para tratar de crear luego combos potentes y hacer el máximo daño en combate. Porque no nos olvidemos que el objetivo es acabar con los puntos de vida del héroe rival, no con sus cartas en la mesa. Puede tener muchas cartas en juego pero si logramos quitarle toda la vida, ganaremos la partida.

 

Nueve héroes diferentes
El juego pone a nuestra disposición nueve héroes, correspondientes a las nueve clases originales de World of Warcraft. Guerrero, Mago, Chamán, Sacerdote, Brujo, Pícaro, Paladín, Cazador y Druida (cada uno tiene un poder de héroe único que cuesta dos cristales de maná y que se puede usar únicamente una vez en cada turno). Al principio únicamente contamos con el Mago, Jaina Valiente, con la que tenemos que ganar nuestros primeros combates. Para desbloquear al resto, debemos ganarles en combate jugando contra la máquina. Ya os avisamos que intentarlo nada más empezar es complicado y salvo milagro, vuestro mazo de cartas no estará preparado para ello. De modo que es mejor jugar misiones y partidas contra otros jugadores de nivel similar para mejorar el mazo. A medida que jugamos, obtenemos cartas, monedas y experiencia. Con las monedas podemos comprar sobres de cartas para mejorar el mazo. Y con la experiencia subiremos de nivel para acceder a mejores recompensas. Como decíamos, podemos jugar contra la máquina o contra rivales reales. En este caso, podemos elegir entre dejar al sistema que nos escoja rival de nivel similar al nuestro para que la partida esté igualada o entrar en el llamado modo Ranking, donde cada vez iremos jugando con rivales más duros para subir de posiciones. También encontramos la Arena, para la que hay que pagar monedas de oro y allí podremos seguir jugando hasta que nos ganen tres veces.
 
Las cartas
Actualmente en la beta hay unas 400 cartas diferentes. Podemos tratar de conseguir todas, pero en nuestros mazos (podemos crear nueve) únicamente podemos tener cartas neutrales y aquellas de la clase del héroe que tengamos seleccionado. Así, por ejemplo, las cartas de cazador únicamente las podemos usar con Rexxar. Sólo las neutrales podemos usarlas en el mazo que deseemos. A la hora de diseñar nuestro mazo de 30 cartas (podemos repetir algunas) hay que tener en cuenta dos cosas importantes. La primera, qué tipo de partida queremos jugar. Hay cartas de control, cartas de ataque, cartas de defensa... En función de nuestro estilo de juego, preferiremos unas a otras. Pero más importante, es tratar de no buscar el combo espectacular que nos da la victoria o casi. Más que nada, porque dependeremos mucho de que nos salgan las cartas necesarias y eso puede tardar y no darse nunca, siendo eliminados antes. Es mejor tratar de hacer un mazo equilibrado, buscar algunos combos fáciles de sacar que nos proporcionen ventaja y no hacer muchas locuras.
Durante la partida, hay dos elementos clave. El primero, no quedarnos sin cartas en la mano. Al comienzo de nuestro turno robaremos una, pero si no tenemos más, es más que probable que en un momento dado necesitemos más cartas para terminar de atacar o defendernos de los ataques rivales. Y sin cartas, malamente, aunque podemos (y debemos) incluir en el mazo cartas que nos permiten robar más del mazo. Y el segundo elemento, es tratar de mantener los esbirros en el tablero el mayor tiempo posible o, al menos, no intercambiar cartas con el rival en malas condiciones (por ejemplo, sacrificar tres de nuestros esbirros para acabar con uno solo del rival). Esto nos deja en posición débil, puesto que rápidamente nos quedaremos sin cartas en la mano y no tendremos fuerza para acabar con el enemigo.
Por último, destacar que hay diferentes tipos de cartas, que van por colores (como los objetos del juego). Para saber la calidad de nuestra carta, debemos fijarnos en una gema de color que hay en el centro, debajo del nombre y encima de la descripción. Si no hay perla, es una carta básica. Si es blanca, es una carta normal. Y por encima están las raras (azul), épicas (morada) y legendarias (naranja, además de un dragón en la parte superior). Solo las de colores se pueden desencantar en polvo mágico que usaremos para crear nuestras propias cartas más adelante en la aventura.
 
Todo diversión
Sin duda, Hearthstone es toda una experiencia. Actualmente sólo funciona en Mac y PC, pero tras el lanzamiento Blizzard ya dijo que saldrían las versiones de iOS y Android. De modo que podremos jugar desde prácticamente cualquier sitio. Las partidas son rápidas, no hemos tenido ninguna que se haya ido a más de 10 minutos y lo habitual es terminar en cinco. De modo que es ideal para esos minutos de ocio que podemos dedicar a mejorar nuestro mazo y progresar en el juego. Actualmente, todos los progresos que hagamos se mantendrán más allá de la beta (o eso han asegurado desde Blizzard). E incluso si hacemos uso de la tienda para comprar sobres durante la beta, cuando sea lanzada la versión final se nos devolverá el importe gastado y además, se nos dará una carta única legendaria.