Miércoles, 26 Febrero 2020
Medipress

Tiempo

Vie, 02/12/2016 - 16:01
Noventa minutos de vida
  • Teatro Cofidis Alcázar
  • Calle Alcalá, 20 - Madrid
  • Del 12 de diciembre de 2016 al 28 de marzo de 2017
  • Lunes 20:30 horas. Función extra el día 13 de diciembre.

Por Eva Llorente

Jorge Sanz se ha puesto a las órdenes de Ramon Fontser, director de la compañía Els Joglars, para protagonizar una obra de Quim Masferrer Teatre de Guerrilla. En palabras de Fontser, "Este espectáculo se podría definir como una visión de las diferentes reacciones de un personaje teatral delante la noticia que le quedan noventa minutos de existencia. Con la ventaja que al día siguiente, este personaje, volverá a salir a escena a representar la misma historia, sin ningún problema. El juego del teatro así lo permite. Los diferentes estados de ánimo por los que pasa al escenario, no es sino una visión extraída de la realidad.

Quizás nosotros, puestos en la situación del personaje, actuaríamos de una manera parecida. Lo más importante que se puede extraer, y el que quizás cuesta más, es la voluntad de mantener el sentido del humor casi constantemente hasta el final. A veces veremos el personaje sereno y emotivo, a veces de una forma directa y vehemente, con todas sus contradicciones y con todas las taras con nos fabricamos nosotros mismos. Por eso, como aconseja el personaje a los visitantes que le han venido a ver: -desahóguense, desahóguense…no esperen tanto!- Y que el humor ponga la distancia necesaria en casos tan extremos como este".

Al protagonista le acaban de comunicar que le quedan 90 minutos de vida. Una hora y media de la más auténtica y plena libertad que nunca podrá gozar un ser humano. La libertad de pasar cuentas, de decir de verdad todo lo que piensa, de ser sincero por una vez. La libertad de saltarse las normas políticas, sociales y morales. La libertad de quién no se puede encarcelar, ni multar, ni imputar, ni castigar. Una hora y media de intensa tristeza, de crítica desbocada, de ironía, de despedidas, de lamentos, de recuerdos, olores, amigos, paisajes…que nunca más sentirá. Deseos insatisfechos, todo lo que no ha podido hacer ni podrá hacer nunca.  Un cúmulo de rabia, rencor, venganza… La libertad de reírse del muerto y de quién lo vela, el público.  La tragicomedia de la vida en 90 minutos. Se abre el telón. Empieza la cuenta atrás.