Lunes, 20 Agosto 2018
Medipress

Tres Guitarras para el Autismo

Mié, 04/05/2016 - 13:18
Mucho más que música

Las estadísticas muestran que en la actualidad 1 de cada 88 niños en el mundo es diagnosticado con cualquiera de los trastornos del espectro autista. Hoy más que nunca, es importante tomar conciencia de este hecho. Tres Guitarras para el Autismo nace con esa finalidad: concienciar y sensibilizar a través de la música sobre la realidad que viven las personas con este tipo de trastornos y sus familias,  así como de que la sociedad sea capaz de reconocer sus capacidades, sus derechos y su valía.

Tres guitarras para el Autismo combina el aroma de la guitarra flamenca, la textura de la guitarra acústica, la polivalencia de la guitarra eléctrica y el trabajo de 100 colaboradores que han puesto todos sus recursos y su talento en este proyecto benéfico.

Es difícil elegir una de las 33 canciones que integran el álbum. Todas ellas tienen algo especial en su letra y en su música. Pero si hubiera que destacar alguna, la imaginativa y fresca Pirata de Bokita, con las voces de Las Soles, Mi reloj, cantada con gran sentimiento por por Manuel Fernández, y Me Faltan tus Besos, con una deliciosa guitarra que va directa al corazón estaría en la lista. También Puede que Jamás, interpretada por Juan Magán, Lya y Vicente Pardo, una canción que fusiona en su composición clasicismo y modernidad, donde la voz de Lya brilla con una luz especial.

Mención especial merece el cuento El Niño Solo, una historia dura, pero conmovedora.

El líder de esta iniciativa es Manuel Hernández, compositor, arreglista y productor musical que ha trabajado con diferentes artistas de la talla de Diana Navarro, Antonio Carmona, Pasión Vega, Juan Magán, El Barrio y el El Arrebato. "En 2001 conozco a mi compañero, Pedro Peña, y ambos formamos un grupo musical llamado Algiva con el que conseguimos lanzar nuestro primer disco en noviembre de 2005", cuenta el propio Manuel. "Hasta el día de hoy, Algiva tiene tres discos en el mercado y hemos actuado en escenarios de toda España. Paralelamente a mi trabajo con Algiva,  también soy uno de los tres componentes del grupo Mediterranean Chill Experience. A lo largo de mi vida,  el reto más “difícil de interpretar “ ha sido mi convivencia con el autismo. Siendo músico y haciendo gala de mi pasión, sin darme cuenta, me refugié en la música. Sin apenas meditarlo, decidí emprender en solitario un proyecto que sirva como exponente y referente al mundo, usando la música como vía de comunicación, con la intención de dejar plasmadas las vivencias diarias tanto de niños como de sus familias que sufren una realidad llamada autismo".