Lunes, 15 Octubre 2018
Medipress

Fanny Ardant

Jue, 12/07/2018 - 11:39

Lola pater

Director: 
Nadir Moknèche
Intérpretes: 
Fanny Ardant, Tewfik Jallab, Nadia Kaci, Véronique Dumont, Bruno Sanches, Lucie Debay, Lubna Azabal, Baptiste Moulart, Lawrence Valin, Nadir Moknèche
Distribuidora en cines: 
Surtsey Films
Estreno en cines: 
13 de Julio de 2018
Un transexual que se reencuentra con su hijo en Lola pater

Fanny Margherite Judith Ardant, es hija de un oficial de la caballería francesa. A la edad de dieciséis años, se trasladó a Aix en Provence con el fin de estudiar Ciencias Políticas, pero abandonó la carrera con la intención de dedicarse por completo al mundo de la interpretación. A mitad de los años 70 en París, recibió clases de arte dramático por parte de Jean Périmony, y al mismo tiempo debutó como actriz de teatro. En 1976 hizo su debut en el cine con la película dirigida por Joël Séria, Marie-Poupée. Tres años más tarde fue popular en Francia gracias a la serie de televisión Les dames de la côte. A principios de los 80 conoce al director de cine francés François Truffaut con el que inicia una relación sentimental. En 1981 alcanza fama internacional con La mujer de al lado, película dirigida por Truffaut y en la que comparte el protagonismo con Gérard Depardieu. Este mismo año recibió su primera nominación a los premios César. Durante la década de los 80 además de con Truffaut, Fanny sería protagonista en las películas de otros directores conocidos como: Alain Resnais, Costa-Gavras, Ettore Scola o Volker Schlöndorf. En 1983, por Vivamente el domingo, sería de nuevo nominada a los César. En 1995 hizo su presentación en Hollywood con Sabrina de Sydney Pollack, película protagonizada por Harrison Ford y Julia Ormond. En 1996 recibió el premio César a la mejor actriz por su interpretación en la comedia Todos están locos dirigida por Gabriel Aghion. Durante la última etapa de su carrera ha destacado en películas como Ocho mujeres, comedia de misterio dirigida por François Ozon, por la que tendría su última nominación a los premios César y en Callas Forever de Franco Zeffirelli en la que daba vida a la famosa cantante de ópera Maria Callas. También ha participado en dos películas españolas: Sin noticias de Dios de Agustín Díaz Yanes y El año del diluvio de Jaime Chávarri. En 2010, dirigió su primero cortometraje llamado Quimeras ausentes (Chimères absentes en francés) que también protagonizó. Hizo este corto para defender los derechos del pueblo gitano, una causa que defiende personalmente.

En Lola pater interpreta un papel complejo repleto de matices. El de un padre que después de 20 años se reencuentra con su hijo, quien no tiene ni idea de su nueva identidad... Pues hace mucho tiempo que dejó de ser Farid para convertirse en Lola.

¿Qué fue lo que te atrajo de esta historia?

El desarrollo del personaje, su itinerario, las emociones, lo desconocido. Y también por ser un personaje tan diferente a mí, en la que pude poner un poco de mi personalidad.

¿Hiciste algún tipo de investigación específica para interpretar a un transexual?

No, de ninguna manera.  Nunca he  hecho lo que hace la escuela americana, que dice que para interpretar una camarera, hay que prácticar en un bar, por poner un ejemplo. Nadir Moknèche, el director, conoce muy bien el mundo de los transexuales. Él me mostró sólo una foto como referencia y me gustó mucho, porque la imagen huía completamente de los clichés que solemos atribuir a las transexuales. Era el retrato de una mujer dulce, rubia, que podría ser una maestra de piano. No tenía nada agresivamente sexual  y eso me agradó mucho. Pensé entonces: "nunca somos definidos por nuestro sexo. Estamos definidos por nuestra personalidad, nuestras emociones, nuestros deseos e ilusiones. Pero en ningún caso por el sexo". No sé si se han dado cuenta, pero en nuestros pasaportes están siempre registrados nuestras nacionalidades, nuestra profesión y nuestro sexo. Son las informaciones que menos nos definen.

¿Moknèche te dio total libertad para construir el personaje?

Totalmente. Definimos juntos la apariencia física del personaje. El hecho de que yo no sea árabe, argelina, también el sexo... Acepté el papel porque lo amaba, porque comprendí que se trata de una mujer libre que elige el sexo que la define. Además, el tema de la película es el reencuentro con el hijo. Me encantó trabajar con Nadir porque es un hombre sensible, muy inteligente, culto y que ama a sus actores. Nos acompañó de cerca. Siempre me llamó la atención para que mi voz fuera más grave que de costumbre. Creo que cambiar la voz fue la parte más difícil. Siempre me decía que pusiera la voz más grave, y más grave...

¿Pero existió una preocupación en representar la cultura árabe a la manera de hablar?

Sí, sobre todo en la forma de reír y de caminar. Cuando empieza a bailar, se nota que sólo las mujeres árabes saben moverse así, con toda la cadera desplazándose. Los árabes no bailan como los occidentales. Ellos tienen algo de voluptuoso, una alegría de vivir.

Lola es un personaje complejo, a veces muy bruta, pero en otros momentos, bastante delicada.

No tiene nada de caricatural. Para mí, la riqueza de una persona está en sus contradicciones. Una persona llena de odio puede revelar una gran compasión, ser gentil. Esa persona lo posee todo eso. Lola lidia con dificultades,  no escogió la vida que tuvo. Entonces, tiene una parte masculina, combativa y dura, y pero también la melancolía de haber sido abandonada por sus padres, por su familia. Combina melancolía y sentido del humor, alterna escenas en las que parece muy segura, con otras más frágiles.

¿En este punto de tu carrera, son estos los desafíos que te atraen?

Nunca pienso en términos de desafío porque un desafío de verdad sería ir hasta la Luna. Pero busco cosas apasionantes, impensadas, que yo jamás haya hecho. Esas son las cosas que me interesan. Me gusta encontrar un cineasta que piensa en mí para interpretar un tipo de personaje que jamás he hecho. He encarnado tantas veces a la dama burguesa o a la mujer perdidamente enamorada... La invitación de Nadir Moknèche para este papel fue muy original.

¿Qué reacciones has tenido después del lanzamiento de la película, principalmente con el público árabe y el transexual?

¡Las mujeres árabes pensaron que era árabe! Me quedé muy, muy feliz. En la salida del estreno, me encontré a una mujer transexual que lloraba y me abrazó. Esta fue la recompensa más bella. Cuando me abrazó, fue como si ella tuviera la belleza de una mujer con la fuerza de un hombre. Eso me gustó mucho.

Los grupos militantes han exigido mayor representatividad para transexuales, especialmente en papeles trans. ¿Esto tiene sentido para usted?

Para mí, sería interesante poder contar con actores transexuales lo suficientemente valientes para que puedan interpretar a otros personajes más allá de los transexuales. Debemos pedir que interpreten a una gerente de un banco, la directora de una escuela, porque, para mí, pedir que encarnen sólo transexuales es demasiado restrictivo. De la misma forma, me parece ridícula criticar a una heterosexual como yo por interpretar a una transexual. Ya fui Medida, pero no por eso maté a mis hijos. Esto es lo que significa interpretar.

¿Crees entonces que Lola Pater puede hacer que las personas sean más sensibles a las diferencias?

Sin duda. Todos somos iguales. Soy madre, pero comprendo muy bien a un padre que quiere ser amado por su hijo. Tengo una naturaleza libre y entiendo muy bien a aquellos que luchan por lo que desean ser. No somos diferentes entre sí en las sensaciones esenciales. El amor, la violencia, el deseo, la libertad. Somos iguales en eso.

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