Miércoles, 27 Mayo 2020
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Daniel Auteuil

Lun, 12/03/2018 - 13:09
Un profesor arrogante y reaccionario en Una razón brillante

Daniel Auteuil se mete en la piel de un profesor arrogante y reaccionario en Una razón brillante, nueva película del conocido actor Yvan Attal (Una policía en apuros, Cosas de la edad) que llega a España tras un exitoso estreno en Francia. A medio camino entre el drama y la comedia, la cinta habla de temas tan actuales como la inmigración, la igualdad y el acceso a la educación.

Una razón brillante es tu primera colaboración con Yvan Attal. Nunca antes habías actuado con él ni habías sido dirigido por él. ¿Qué idea tenías sobre él, y esta idea ha sido ratificada tras la película?

Para contestarte diría que, generalmente, la gente se parece a lo que hace, y opino que las películas de Yvan son muy similares a él mismo. Dejé sorprenderme por su modo de ser, su energía, juventud y generosidad, e incluso por sus contradicciones… Conforme trabajaba con él, iba redescubriendo mis hipótesis acerca de él. A pesar de que apenas nos conocíamos, durante los últimos años él se había convertido en una de las personas con las que deseaba trabajar, ya fuera como compañero de reparto o como director. 

Y ahora que has trabajado con él, ¿qué dirías sobre Yvan Attal el director?

Lo más importante es que Yvan tenía un punto de vista muy concreto sobre lo que quería hacer. Como actor, yo siempre llego al set con espíritu neutro, muy abierto de mente. Para mi personaje había imaginado a un hombre que está enfadado, y Yvan quiso que exteriorizase su cólera. Ya que el rol está basado principalmente en la palabra, también tuvimos que estilizar las cosas para evitar parecer tedioso en pantalla. Hablamos sobre ello y comprendí a la perfección hacia dónde iba. Trabajar con un director que también es actor es una experiencia de lo más agradable, ya que conoce todos los mecanismos, aquello que puede exigir a un actor y cómo planteárselo. 

¿Cuál fue tu primera impresión al leer el guion y descubrir tu rol, Pierre Mazard?

Inmediatamente lo relacioné con un Pygmalion contemporáneo. A mi parecer, el guion de George Bernard Shaw comparte el mismo cinismo. La ventaja en Una razón brillante es que también habla sobre nuestro propio tiempo, a través de unos personajes y situaciones creíbles e identificables. El material me pareció rico y hermoso. Reconocí las posibilidades de poder hacer una película inteligente que habla sobre lo que somos hoy en día… 

Pierre Mazard, un profesor de derecho enamorado de la lengua y la cultura francesas, también es a primera vista un hombre arrogante que hace uso de métodos provocativos, y especialmente con el personaje de Neïla. A pesar de sus excesos, ¿le entendiste y te sentiste conmocionado por él?

Desde luego, de lo contrario no hubiese sido capaz de interpretarlo. Su dureza es un rasgo de su carácter que significa que Mazard no puede evitar utilizar la tosquedad para salir adelante… Pero al fin y al cabo, él está ofreciendo algo relevante… Todos hemos encontrado, en un momento u otro, a “mentores” que quizá no fueron una fuente de amabilidad, pero que eran excelentes en lo que hacían.  

A través del encuentro entre una joven de los suburbios y el típico parisino sabihondo, Una razón brillante también trata sobre el modo en el que utilizamos nuestras oportunidades para prosperar, sobre la importancia de la educación y la cultura, y plantea nociones de fracaso y éxito, el sentimiento de tener o no tener lugar en la sociedad moderna…

Sí, pero la historia se sostiene sobre apariencias. La difícil personalidad del profesor es solo así bajo la perspectiva de los otros, de hecho en lo más profundo puede que sea más joven y moderno que muchos de sus estudiantes. Esta es ante todo una película sobre prejuicios.

En la película se intuye que él es un hombre que ha podido tener un pasado complicado, a pesar de que Yvan Attal y sus guionistas no ahondan en ello. ¿Tuviste que inventarte un pasado para tu personaje?

Sí, pero no me llevó mucho tiempo. Y ya que esta historia no se muestra en ninguna situación, me permite mantenerla en secreto.  

Pierre Mazard se mueve en el mundo de la Facultad, en los anfiteatros de la Facultad de Derecho Assas. Son localizaciones impactantes. ¿Es este un mundo con el que estabas familiarizado?

En absoluto, nunca fui a la universidad, a pesar de que las carreras universitarias siempre me han fascinado, y la idea de conocimiento: ¡pensar que un profesor o profesora te pueden enseñar cosas que te formarán intelectualmente! En mi caso, me auto-eduqué, y sigo haciéndolo hoy en día. La experiencia de estar en medio de ese inmenso anfiteatro en la película fue algo similar a ocupar una catedral de inteligencia. El conocimiento y la cultura son terrenos sagrados. 

Nos gustaría que nos hablaras sobre Camélia Jordana, tu compañera en la película, con la que formas un formidable dúo que funciona de maravilla…

Yo ya la había visto actuar y cantar en televisión. Me gustaba mucho su voz, pero no la conocía personalmente. Cuando estábamos preparando la película, me encontré con una joven actriz plenamente consciente de la importancia de su rol. Camélia está espectacular en la película. Teníamos un guion muy concreto, ya que Una razón brillante es una película principalmente sobre la palabra. La química que surgió entre nosotros fue algo incontrolable, se dio de manera natural.   

Tu representación de Mazard es sólida y compleja: ¿sentiste que estabas encontrando un personaje único en este punto de tu trayectoria como actor?

Un actor evoluciona según quién es él, eso es lo que aporta a sus personajes. Con el paso del tiempo, uno interpreta a través del peso que ha ganado a lo largo de los años. Diría que me he beneficiado enormemente de los encuentros que he tenido a lo largo de mi carrera con directores y compañeros increíbles. 

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