Sábado, 17 Noviembre 2018
Medipress

Charlotte Gainsbourg

Lun, 16/07/2018 - 11:16
Una madre entregada en Promesa al amanecer

Charlotte Gainsbourg ha logrado conmover al público francés (más de un millón de espectadores ya han visto la película) con su último trabajo. Un papel inolvidable con una gran carga emocional que ha construido bajo la cuidadosa lente del director y guionista Eric Barbier. Nina es una mujer entregada a su faceta de madre. El amor de esta madre sobreprotectora y excéntrica hará que Romain Gary viva una vida llena de experiencias y se convierta en uno de los escritores más importantes del s. XX. “Promesa al amanecer es un cuento picaresco, una novela de aventuras iniciática que cuenta 20 años de la vida de Romain Gary y su madre, Nina”, cuenta Eric Barbier. “Van pasando de peripecia en peripecia, de país en país. Su vida es una secuencia de oportunidades perdidas, aprovechadas, encuentros, tristezas, alegrías… situaciones de lo más variado”.

¿Conocías la novela Promesa al amanecer?

No, lo único que conocía de Romain Gary era su historia con Jean Seberg. Cuando leí el guion me conmovió la magnitud de la historia, la fuerza de los personajes y el tono de la película. Me dejé llevar por completo por la lectura. Pasado un tiempo, cuando por fin leí la novela, fue cuando me di cuenta del trabajo de adaptación, de que era muy fiel al texto original. Creo que el no conocer a Romain Gary me permitió ser lo más espontánea posible sin miedo. No tenía el peso de la referencia.

¿Cómo te hiciste con el personaje?

Eric me enseñó todos los documentos que tenía sobre Nina y fotos. Recorrimos la huella que el personaje real había dejado, aunque no era muy extensa. Por ello me apropié del personaje pensando en mi propia abuela. Muy rápido, hice un amalgama mental entre Nina, lo que percibía de cómo fue ella, y la madre de mi padre. Por ejemplo, el acento que imaginaba que Nina tenía, lo oía en mi cabeza como el acento ruso que conocía de mi abuela. Esas dos mujeres, de casi la misma generación, tenían la misma cultura. Para mí eran parecidas.

Es decir, que la emoción que has sentido en la lectura del guion y del libro después, ¿te trae recuerdos íntimos de la historia de tu familia paterna?

Sí, ¡claro! Es exactamente como la que ellos vivieron. Utilicé los recuerdos de mi abuela y los fantasmas de mi propia historia para el papel. Obviamente hay diferencias, pero hay un fondo común muy importante. Mi padre nació en Francia pero, sin haber puesto nunca un pie en Europa del Este, tenía un gran sentimiento de nostalgia que me transmitió desde que era niña. El hecho de estar arraigado en una tradición judía. La familia de mi padre dejó Rusia en 1917. Mi padre me habló de una manera muy novelesca de cuando sus padres huyeron de la Revolución para refugiarse en Francia con documentos falsos. Con mi padre y mi abuela, a la que conocí hasta mis 13 años, siempre había discusiones sobre la guerra, que eran como historias de aventuras.

¿Cuáles fueron las escenas más difíciles de rodar?

Las más difíciles fueron las polacas. Estábamos obligados a comenzar el rodaje en Polonia, todas las escenas en polaco requerían un gran esfuerzo. Creo que fueron primordiales para realmente ser Nina, pero fueron muy difíciles. En particular hay una larga escena al principio de la película en la que los policías me tenían que acosar en el apartamento y luego en el patio, yo tenía que chillar en polaco, y todo tenía que pasar muy rápido, fue muy complicado.

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