Lunes, 18 Noviembre 2019
Medipress

Todos Están Muertos

Mié, 28/05/2014 - 12:05
Música de los 80 y traumas del pasado

Por Alberto Quintanilla 

Aunque ambientada en 1996, la historia de Todos Están Muertos hace referencias a la época de la movida y los años 80. Dos espacios temporales que marcaron, por diversos motivos, a los personajes que conforman la historia de esta original y arriesgada película. Original porque intenta aportar ideas no habituales en el cine patrio. Arriesgada porque hay ideas que se desarrollan sin efectividad y lastran un poco el resultado. En los 80 Lupe (Elena Anaya) fue una estrella de rock junto a su hermano Diego (Nahuel Pérez Biscayart). Ambos formaban parte del grupo Groenlandia y arrasaban con temas como Corazón Automático. Tras un concierto, un desafortunado accidente se llevó la vida de Diego. Lupe, que conducía el vehículo, nunca volvió a ser la misma. Tuvo a su hijo Pancho (Cristian Bernal) poco después pero sufre de agorafobia y se dedica a cocinar tartas de manzana para distraerse. Tanto ella como el niño viven con Paquita (Angélica Aragón), madre de Lupe y abuela del pequeño. La aparición del espíritu del hermano fallecido, al que solo Lupe o gente que se droga pueden ver, dará un impulso a la joven para intentar superar su trauma. Beatriz Sanchis, realizadora de meritorios cortometrajes como La Clase o Mi Otra Mitad deja buenas ideas en Todos Están Muertos, film que fluctúa entre luces y sombras. Los grandes aciertos se aprecian en pinceladas y mensajes a modo de fábula: el regreso de un muerto permite recuperar las ganas de vivir a otros que andan "muertos en vida". La sombra más evidente es el personaje interpretado por Bernal, en un papel donde se le da excesiva responsabilidad. El film denota un amor por la música del pasado tratada con respeto en esa canción convertida en himno: De Viaje de Los Planetas, presente en la cuidada banda sonora. Interesante aunque diluido el personaje de Patrick Criado, guitarrista enamorado de Lupe y amigo de Pancho. También dan ganas de disfrutar más de ese fantasma encarnado por Nahuel Pérez Biscayart, especie de trasunto del malogrado líder de Parálisis Permanente.