Sábado, 17 Noviembre 2018
Medipress

Misión Imposible: Fallout

Jue, 26/07/2018 - 17:00
Espectacular y trepidante nueva entrega de la saga producida y protagonizada por Tom Cruise

El camino al infierno está asfaltado de buenas intenciones. En Misión: Imposible – Fallout encontramos a Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo del IMF (Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames), junto con algunos de sus conocidos aliados (Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan) librando una carrera contra el tiempo después de que una misión haya salido mal. En el dinámico elenco también encontramos a Henry Cavill, Angela Bassett, y Vanessa Kirby, y también al cineasta Christopher McQuarrie que vuelve a asumir la dirección de una película de la saga.

A lo largo de las dos últimas décadas, Tom Cruise ha producido, protagonizado y participado en las más asombrosas escenas de acción de las películas Misión: Imposible, un fenómeno cultural mundial que ha recaudado más de 2.800 millones de dólares en todo el mundo, lo que la convierte en una de las sagas de más éxito de la historia del cine. Ahora vuelve para rodar la sexta entrega de la saga, en el papel del líder del equipo FMI (Fuerza de Misiones Imposibles), Ethan Hunt.

Según Cruise, Misión: Imposible – Fallout es una culminación de todas las películas precedentes de la serie. “En la película aparecerán personajes que vuelven del pasado y líneas argumentales que llegan a su conclusión”, afirma. “El libro del principio de la película, La Odisea fue elegido por un motivo muy específico. La travesía que mi personaje, Ethan Hunt, y su equipo, tienen que recorrer es una odisea que se inspira en esa historia y la refleja. Es una historia personal épica, en la que los personajes tienen una enorme implicación emocional.” Cruise, que lanzó la saga en 1996, aporta un profundo conocimiento de lo que hace que funcione una película de la saga Misión: Imposible, indica el guionista y director Christopher McQuarrie. “Tom es el guardián de la llama. Es un cineasta que sigue sus instintos, muy emotivo. Conoce a Ethan Hunt, e intuitivamente sabe cuáles son los rasgos que hacen que sea un personaje atractivo.”

McQuarrie cree que uno de los motivos por los que la saga sigue siendo tan popular es el insaciable deseo de Cruise de hacer que cada entrega sea más emocionante e intensa que la anterior. “Nunca está quieto”, dice el director que también dirigió la película de 2015 Misión: Imposible – Nación Secreta. “Pero lo más importante es que nunca se olvida del público. Tom es, ante todo y sobre todo, un animador. Todo lo que hace en las películas es llevarte a sitios en los que no has estado nunca, mostrarte cosas que nunca has visto, y hacer que participes en la experiencia a su lado.”

Para Misión: Imposible – Fallout, McQuarrie estaba muy interesado en explorar un aspecto más oscuro y más humano del personaje central de la película. “Ethan siempre ha estado rodeado por un halo de misterio”, observa. “En esta ocasión quería adentrarme un poco más en su mente, y sentir su conexión con otras personas. El título no se refiere únicamente a la lluvia radiactiva, sino a los efectos secundarios
de todas las buenas intenciones de Ethan. Se ha involucrado en una situación que escapa de su control, y no le queda más remedio que seguir adelante, aunque sepa que le están manipulando.”

La historia gira en torno a una desgarradora decisión tomada por Hunt, y que se vuelve en su contra, explica Myers. “Al principio encontramos a Ethan en un lugar complicado. Ha cometido un error, y se enfrenta a elementos de su pasado que tienen conexiones emocionales. Tiene que decidir: ¿Salva a sus amigos y a su familia, o salva a los tal vez millones de potenciales víctimas de las fuerzas destructivas a las que se enfrenta? Debe someterse a un examen de conciencia agónico”.

Cruise interpreta su personaje de una forma diferente a la de prácticamente todas las estrellas de acción del pasado, añade el productor Jake Myers. “Tom no solo aporta un fantástico componente dramático a su personaje, sino que tiene la capacidad física de hacer cosas que otro intérprete no haría, tanto por su preparación física como por su osadía. Creo que sería posible separar a la mayoría de las demás sagas de acción de sus estrellas protagonistas, pero sin Tom realmente no habría Ethan Hunt, al menos no el Ethan Hunt que el público mundial adora de manera generalizada.”

UN DIRECTOR QUE REPITE

A petición de Cruise, McQuarrie se ha convertido en el primer cineasta que repite en la dirección de una segunda película de la saga Misión: Imposible -. “Uno de los elementos distintivos de la saga es que cada película ha tenido un director diferente”, explica McQuarrie. “Cuándo Tom me pidió que volviese a dirigir esta nueva entrega, le dije que lo haría con la condición de que pudiera mantener el espíritu de esa tradición, cambiando por completo el idioma visual empleado en la película anterior. Quiero que quienes vean Nación secreta y Fallout tengan la impresión de que han sido dirigidas por personas diferentes.

A Cruise, que siente una profunda admiración por las habilidades de McQuarrie como cineasta desde que trabajaron juntos en la película de acción Jack Reacher, la idea le pareció perfecta. “Me encanta trabajar con McQ,” dice Cruise. “Tiene un enorme talento. Quiso cambiar el estilo visual, para que pareciese que la película había sido dirigida por otra persona, y lo logró. No obstante, sigue contando con su audaz sensibilidad narrativa. Me encanta la rudeza de la película y los personajes. No nos hemos guardado nada, lo hemos dado todo. Estoy deseando que el público la vea.”

Durante su colaboración en tres importantes películas de acción, McQuarrie y Cruise han establecido una estrecha relación personal y profesional. “Se entienden perfectamente casi sin palabras”,
indica Myers. Tom ha encontrado en McQuarrie una persona en quien confía y con quien se siente cómodo. A ambos les encanta hacer cosas constantemente, cambiarlo todo, lo que complica el proceso de producción, pero en última instancia también hace que la película sea mucho mejor.”

Fiel a su costumbre, McQuarrie, ganador del Óscar de la academia por su guión Sospechosos Habituales, ha realizado constantes ajustes a la historia a medida que avanzaba el rodaje. “Chris mantiene abierto el guión”, dice el actor Henry Cavill. “Es un escritor brillante, y tiene una extraordinaria inteligencia en lo relativo a los personajes. Tiene una excelente capacidad para poner a sus personajes en situaciones de tensión extrema, de las que tienen que salir creciendo, adaptándose o evolucionando. Como actor eso es algo que me gusta, porque avanzas y haces ajustes constantemente, al igual que los seres humanos en la vida real.”
La actriz Rebeca Ferguson está de acuerdo: “Es una forma de rodar absolutamente nueva para mí. Me encanta, porque me obliga a mantenerme alerta permanentemente. Lo único que tienes que hacer es dejarte llevar y controlar a tu personaje”.

El rodaje principal de Misión: Imposible – Fallout comenzó en marzo de 2017 en París. “A Tom y a mí nos encanta París, y los dos queríamos hacer algo que pusiera a la ciudad en el candelero”, dice McQuarrie. “Habíamos visto un cortometraje titulado Rendezvous, una persecución de ocho minutos por toda la ciudad rodada desde el punto de vista del parachoques de un coche a toda velocidad. Quisimos hacer un homenaje a ese cortometraje, que recorre todos los hitos parisinos, y tuvimos la suerte de que el ayuntamiento nos dio permiso para hacerlo.”

Cruise también consideró que era una oportunidad de honrar a la amplia tradición de películas rodadas en la capital francesa. “He visto muchísimas películas espléndidas que se rodaron en París; es una de las ciudades del cine”, dice. “Fue impresionante tener la oportunidad de celebrar esa tradición, de trabajar aquí y de poder sumergir al público en ese ambiente.”

No obstante, los cineastas estaban decididos a mostrar la Ciudad de la Luz de una forma que no se hubiese mostrado previamente, según indica Wenham. Una de las formas de lograrlo consistió en rodar desde el cielo.“Conseguimos la colaboración del ejército, y pudimos usar un helicóptero que nos ofreció una panorámica fantástica para los planos aéreos que muestran París como nunca se había visto desde el aire, porque es muy difícil obtener los permisos necesarios.”

La siguiente parada de la producción fue Queenstown, en la bella Isla Sur de Nueva Zelanda, a donde llegaron el reparto y el equipo técnico en junio de 2017 para rodar las infartantes escenas del helicóptero que aparecen en la película. “La Isla Sur tiene muchas zonas vírgenes a las que únicamente se puede acceder en helicóptero”, explica el productor Myers. “Está muy bien equipada con aeronaves y pilotos tremendamente expertos, puesto que existe una importante industria de vuelos en helicóptero para turistas.” Era el principio del invierno en el hemisferio sur y los días eran muy cortos, así que había que empezar a trabajar antes de que saliera el sol para tener preparados los helicópteros y transportar al equipo técnico desde el campo base hasta las diferentes ubicaciones de rodaje.

En Nueva Zelanda Cruise también se estuvo entrenando con Simon Spencer-Bower, uno de los instructores de vuelo más reputados del mundo. “Tom tiene una excelente técnica de vuelo a baja altura”, dice Spencer-Bower. “Le encanta, mide muy bien los riesgos y comprende los peligros que entraña ese tipo de vuelo. Aprende increíblemente rápido. En cuanto le enseñas algo, es capaz de repetirlo.”

Cruise pilotó el último modelo del Airbus H125 (anteriormente conocido como AS350), una aeronave monomotor de alto rendimiento que suele ser utilizada por las agencias de seguridad. Cruise estaba emocionado ante la oportunidad de ponerse a los mandos del helicóptero, que tiene cabina de cristal y un panel absolutamente digital. “Le llaman la ardilla”, indica. “Es un helicóptero fantástico, atractivo, que tiene la potencia que necesitábamos y un aspecto amenazante.”

En la escena de la persecución, el personaje de Cavill, Walker, va en un helicóptero Airbus BK117, que en realidad está pilotado por Marc Wolff, que también fue coordinador aéreo de la toma.
“Fue el mayor reto de mi carrera, y llevo 48 años haciendo estas cosas en varios cientos de películas”, dice Wolff. “Es una secuencia larga, con muchas ubicaciones diferentes, todas ellas con sus correspondientes peligros. Había varios helicópteros volando alrededor de la escena. Algunos días teníamos que trasladar toda la unidad en helicóptero -13 helicópteros- en viaje de ida y luego de vuelta a la montaña, por lo que hubo que hacer una meticulosa planificación y tuvimos que tratar de mitigar muchos riesgos. “

Después de las escenas de acción que Cruise realizó en Nueva Zelanda, en las que se jugó literalmente la vida, nadie esperaba lo que sucedió a su vuelta a Inglaterra en agosto de 2017 para rodar una persecución comparativamente sencilla sobre unos tejados. Filmada en varios exteriores de Londres, entre ellos, la Catedral de St. Paul, la Estación de Blackfriars y el museo Tate de arte moderno, la secuencia era originalmente una pequeña escena de acción que servía de puente entre dos actos. Pero como suele pasar con frecuencia en los rodajes de Misión: Imposible, su tamaño y complejidad comenzaron a crecer. Y durante la filmación de un segmento de la persecución, todo dio un vuelco radical.

“Tom clavó la escena, pero se dio cuenta inmediatamente de que se había roto el tobillo”, recuerda McQuarrie. “Había cuatro cámaras, una de ellas apuntándole directamente, así que se levantó del suelo y corrió hasta donde pudo para salir del plano antes de derrumbarse.” Cruise dice que lo dio todo al saltar, porque quería que el público sintiese la desesperación de Hunt después de haber decidido jugárselo todo para alcanzar su objetivo. “Fue un impacto muy fuerte, y en ese momento me estaban pegando un tiro en las costillas. Saqué el pie durante una décima de segundo, para tratar de atenuar el impacto. En cuanto golpee la pared pensé ‘¡Oh, no!’ Sabía que tenía que seguir, porque esta era la toma buena, así que me las apañé para salir del plano.” McQuarrie se acercó enseguida para ver cómo estaba Cruise. “Tenía la pierna levantada y me dijo ‘Estoy seguro de que me la he roto’. Recuerdo que le dije ‘Esto tiene que tener un lado bueno; lo que pasa es que todavía no sabemos cuál es.’ Tom y yo hemos pasado suficientes aventuras y desventuras como para saber que los desastres son una oportunidad de alcanzar la excelencia.”

Una resonancia magnética reveló que el astrágalo de Cruise, la parte inferior del tobillo, que está justo encima del hueso del talón, estaba fracturado. “Era una lesión muy grave”, explica el actor. “Inicialmente, los doctores pensaron que la recuperación requeriría nueve meses. Hice todo lo posible para recuperarme, con terapia física y entrenamiento entre 10 y 12 horas al día, y en seis semanas pudimos volver a rodar. Después de 10 semanas pude volver a correr otra vez, lentamente, y en 12 semanas ya podía esprintar. Pasé dos días esprintando de lado a lado del tejado de la estación de tren de Blackfriars, y los tres días siguientes fui incapaz de dar un paso. Afortunadamente, en el momento del accidente ya se había rodado suficiente material para que McQuarrie pudiese empezar con las tareas de edición y montaje. “En cuanto lo hice, pude evaluar la película de una manera que no habría sido posible en cualesquiera otras circunstancias”, dice el director. “Me dio la oportunidad de reescribir parte de la historia, y de terminar el guión. A la larga, fue beneficioso para la película”.

EL SALTO HALO

El salto HALO (gran altitud, baja apertura) es una técnica de paracaidismo empleada por las unidades militares de élite para aterrizar sin ser detectados en terreno enemigo. En el rodaje de Misión: Imposible – Fallout, Cruise se convierte en el primer actor de un largometraje comercial que salta de un Boeing C-17 Globemaster III desde una altura de 7500 metros. Originalmente estaba previsto haber rodado la escena en el aeródromo Brize Norton de la RAF, una base que se encuentra a unos 120 kilómetros al noroeste de Londres. Algunas de las escenas de interior y exterior se rodaron allí, pero el retraso provocado por el accidente de Cruise hizo que el momento de rodaje coincidiese con el invierno en Inglaterra, lo que imposibilitó que concluyese el entrenamiento necesario. “Necesitaba formación muy intensa en paracaidismo, porque la secuencia era muy técnica, y, si te digo la verdad, muy peligrosa”, dice Cruise. Parte de la formación tuvo lugar en los Estudios Leavesden de Inglaterra, en donde Neil Corbould, el supervisor de efectos especiales, dirigió la construcción del mayor túnel de viento vertical del mundo. “Lo diseñamos con Aerodrome, en Letonia”, dice. “Hicieron un trabajo magnífico. Fueron necesarias seis semanas para diseñarlo y cinco meses para construirlo.”

Un túnel de viento normal para formación en paracaidismo tiene un motor de 800 kilovatios que produce vientos de 130 kilómetros por hora, según Corbould. El túnel construido para la producción tenía cuatro de esos motores, alimentados por generadores de cuatro megavatios y hélices de diseño avanzado, que hacían posible suspender en el aire a cuatro personas a más de 18 metros de altura.

Después de concluir el rodaje principal en febrero de 2018, la unidad de paracaidismo se desplazó a Abu Dhabi para comenzar la formación de Cruise, que tenía que acumular un mínimo de 100 saltos antes de que pudiese comenzar el rodaje de la escena del salto HALO. Además, Cruise y Cavill tenían que recibir formación sobre el uso de oxígeno en vuelos a gran altitud.

“El mayor riesgo a 7500 metros de altitud es la hipoxia, que es la privación de oxígeno”, explica Allan Hewitt, un antiguo saltador de los Red Devils (el equipo de exhibición del Regimiento de Paracaidistas del Ejército Británico), que montó un equipo experto de saltadores para que colaborasen con Cruise en la secuencia. “Primero te pones eufórico... y a continuación el cerebro deja de funcionar. Teníamos que contar con saltadores de seguridad en torno a Tom, para que si empezaba a experimentar hipoxia, los expertos lo detectasen y detuviesen el rodaje. La persona afectada por hipoxia no es consciente del estado en que se encuentra. Cree que está bien, por lo que es una situación muy peligrosa.”Otro miembro del equipo era la Dra. Anna Hicks, Médico Forense de Aviación Militar habilitada, con un especial interés en el, y Especialista Aeromédico de la Autoridad de Aviación Civil General de los Emiratos Árabes Unidos. Ella era la responsable de que el reparto y el equipo técnico fuesen físicamente capaces de soportar las condiciones extremas de vuelo a gran altura, además de encargarse de supervisar su estado durante los vuelos y de saltar con el equipo como saltadora de seguridad. La empresa de servicios de producción con sede en Abu Dhabi twofour54, dirigida por su Excelencia Maryam Almheiri, negoció un acuerdo con las Fuerzas Armadas de los Emiratos Árabes Unidos para tener acceso al C-17 Globemaster así como al avión doble turbohélice Viking Air DHC-6 Twin Otter que se empleó para los ensayos. “Afortunadamente, las Fuerzas Armadas de los Emiratos Árabes Unidos sabían lo que estábamos tratando de lograr y quisieron formar parte del proyecto”, dice Cruise. “Les encanta el cine y yo les estoy muy agradecido. No sabíamos cómo íbamos a hacerlo hasta que llegamos a Abu Dhabi y empezamos a ensayar. Si no llegan a unirse a nosotros, sin su ayuda a lo largo de todo el proceso, no habríamos sido capaces de culminar esta secuencia.”

Esta escena de acción planteaba un nuevo desafío, con consecuencias potencialmente mortales. A 7500 metros de altura, Cruise y Cavill tenían que usar máscaras de oxígeno, pero como las máscaras normales cubren el rostro, fue necesario desarrollar y construir unas máscaras de “héroe”, cometido que correspondió al departamento de atrezo, en colaboración con Hewitt.
“Necesitas un equipo de oxígeno especial, y los únicos que lo tienen son los militares”, explica el experto en salto en paracaídas. “Su equipo está diseñado para salvarte la vida hasta que llegas a una altura segura. No está diseñado para hacer nada en caída libre, así que tuvimos que adaptar todo el equipo de oxigeno. Querían un casco integral que pudiese usarse a 7500 metros de altura, y eso era algo que nunca se había hecho, por lo que tuvimos que empezar desde cero y averiguar cómo hacerlo.”

Hewitt trabajó con el modelista supervisor Toby Shears y con el modelista de diseño CAD Dan Rutter para crear el dispositivo. “Originalmente hicimos el casco con resina endurecida impresa en 3D”, explica Shears, “pero no era suficientemente resistente, así que recubrimos las piezas con cobre, mediante técnicas de galvanoplastia, lo que las confiere una considerable resistencia, y las pintamos de negro. Una
de las partes más complejas del diseño fueron las luces LED que se colocaron en torno al rostro de los actores, a efectos de iluminación. Las bombillas estaban cubiertas de silicona, para que no hubiese riesgo de que una chispa inflamase el oxígeno, en caso de que se rompiese una bombilla.

El calendario de formación para el salto HALO era muy riguroso. Un día tras otro, Cruise saltaba cuatro o cinco veces desde el Twin Otter, y después de la comida, saltaba tres veces más desde el C-17. La mayoría de los saltadores que entrenan con esa intensidad no lo hacen durante más de dos semanas sin tomarse un descanso, pero para el momento en que comenzó el rodaje, Cruise llevaba haciéndolo más de cuatro semanas.
“Pensé, bueno, estoy en forma, saltaré entre 10 y 15 veces al día, y nos quitamos de encima esto del salto”, dice el actor. “Cuando empezamos a hacerlo pensé, ¡buf! Hacer aquello fue una auténtica paliza para todos nosotros.” En la escena, Hunt salta del C-17 para rescatar a Walker, que ha saltado del avión y ha quedado inconsciente a causa de un rayo. El intento de rescate requiere una serie de complicadas acrobacias en caída libre que incluso a saltadores expertos les resultaría difícil dominar. Si a esas dificultades le añadimos el hecho de que McQuarrie y Cruise querían que la escena tuviese lugar durante el crepúsculo, lo que significa que únicamente tenían una oportunidad al día de rodarla, tendremos un nuevo ejemplo de desafío imposible. “Es un salto muy complicado al tener que rescatar a alguien en caída libre”, explica Hewitt. “A los Instructores de Caída Libre Acelerada les cuesta más de 1000 saltos hacerlo bien, y aproximadamente el 70% de las personas que tratan de obtener la titulación de instructor no lo consiguen. Tom solo tenía 100 saltos para perfeccionar esta técnica.” Una de las mayores dificultades a las que se enfrentó Cruise fue saltar desde el C-17. “Es una gran aeronave que vuela a 250 kilómetros por hora”, dice Hewitt. “Al saltar te encuentras con grandes turbulencias procedentes de la parte inferior. Tienes que recibir esa turbulencia de lleno en el pecho, el efecto es muy similar al de una patada en el cuerpo. Después tienes que emplear ese flujo de aire para que te ayude a descender volando hasta tu objetivo. Tom descendió en caída libre a unos 250 kilómetros por hora, aproximadamente, y cuando llega a la altura de Walker, tiene que echar el freno. Hace falta una técnica muy depurada para que salga bien”. Se recurrió al veterano fotógrafo aéreo Craig O’Brien para rodar la secuencia. O’Brien tiene más de 23.000 saltos a sus espaldas, la mayoría de ellos como operador de cámara. Para captar la toma, ensayó los movimientos en intrincado detalle con Cruise.

“Lo que hizo Craig fue increíble”, dice Cruise. “Nunca había rodado nada así con anterioridad, pero es un artista. Necesitas un operador de cámara que comprenda no solo la técnica de rodaje, sino la historia. Hizo un trabajo excelente.” Además de las complicaciones de la coreografía del salto, O’Brien usaba una cámara Red Weapon con una lente IMAX sujeta al casco. No solo era enormemente pesada (aproximadamente 10 kilogramos) sino que además tenía que enfocar la cámara sin poder mirar por el visor. Diseñaron un dispositivo en colaboración con el fabricante de lentes Panavision que permitió a O’Brien enfocar cuando filmaba a Cruise de cerca y después cambiar automáticamente el enfoque midiendo la distancia a medida que se alejaba. La lente IMAX no se había utilizado nunca en caída libre.
“Quería que el público tuviese la impresión de que estaba directamente allí, en medio de la acción”, dice Cruise. “En cuanto salí del C-17 empecé a hacer volteretas de manera bastante violenta. Mientras las hacía, tenía que localizar a Craig para acercarme hacia él. Nunca estás seguro de lo que va a conseguir en cada toma. No es como si se usase una cámara normal en un ambiente controlado. No había nada bajo control, y creo que esta secuencia lo transmite perfectamente”.

Cruise hacía entre cuatro y seis saltos de ensayo al día. Y justo al ponerse el sol, cuando las condiciones de iluminación eran las idóneas, McQuarrie filmaba el salto final del día. “Teníamos tres minutos para hacer la toma” dice el director. “Si no lo lográbamos, sabíamos que tendríamos que volver al día siguiente. Así que la tensión se iba acumulando a lo largo de la jornada. Además de ser un asombroso ejemplo de trabajo de acción, Tom ayudaba al operador de cámara y, por supuesto, actuaba mientras hacía todo eso.”

Después del rodaje, el equipo se reunía en la camioneta de video para ver si la escena había salido bien. “Todo el equipo esperaba para ver si lo habíamos logrado”, dice Cruise. “Muchos días no lo logramos. Me encargaba de que todo el mundo examinase el material que habíamos rodado, para que viesen exactamente qué había ocurrido, por qué no valía la toma y qué había que hacer de otra manera.”

La secuencia se dividió en tres secciones, cada una de las cuales requirió mucha formación, una meticulosa planificación y días de ensayo y rodaje. “Pensábamos que la primera parte iba a ser imposible, pero cuando llegamos a la segunda parte, nos dio la impresión de que el primer salto había sido sencillo”, dice Cruise con una carcajada. “Al final conseguimos hacer bien la sección dos, y todo el mundo se emocionó. La sección tres acabó siendo extenuante. Teníamos que encontrar la manera de conectarla a la sección dos, cuando por fin conseguía agarrar al doble de Walker. Estaba tratando de mantenerme agarrado a él cuando la fuerza centrífuga casi me desencaja los brazos. Los tendones de los brazos y la espalda se tensaron al límite. A Craig, el operador de cámara, le pasó lo mismo.

Después de que McQ, Jake y yo visionásemos la última toma de la sección tres, llamamos al equipo de rodaje para que se reuniese, y se la mostramos”, añade Cruise. “Fue como si todos tomásemos la decisión de común acuerdo: Lo habíamos logrado - ¡la película estaba terminada! Todo el mundo estaba emocionado y orgulloso de lo que habíamos logrado. Es una de las mejores sensaciones que se puede tener, y el motivo de que yo sea un adicto a los rodajes. Es la sensación que tienes cuando trabajas con personas con un enorme talento, en todos los departamentos, a las que les encantan las películas y entretener al público. Las sensaciones en esos momentos son inenarrables, y nunca se borran de tu memoria.”