Lunes, 18 Noviembre 2019
Medipress

Mi Primera Boda

Jue, 03/10/2013 - 00:01
Divertido enredo nupcial

Por Alberto Quintanilla 

En los últimos años ha existido un claro despunte del cine argentino que parece haber calado hondo en España. Tanto en la comedia como en los dramas y temas sociales bastantes de sus cintas gozan de buena forma y repercusión. Con Mi Primera Boda el realizador Ariel Winograd crea un producto típicamente enmarcado en la comedia, recreando un conjunto de situaciones cómicas en el enlace entre dos jóvenes. Desde el comienzo de la cinta vemos cómo los novios, protagonistas principales (Natalia Oreiro y Daniel Hendler), van dando pistas al espectador de que va a disfrutar con algo divertido y ameno, sin muchos análisis profundos. Ambos narran desde su particular punto de vista cómo fue tornándose en desastre el que iba a ser el día más feliz de sus vidas. Los acontecimientos de la jornada incluyen principalmente varias secuencias con diálogos divertidos entre los invitados. Fundamentales son algunos secundarios como el antiguo amor de la novia (Imanol Arias), el primo del novio, el abuelo, la suegra, la mejor amiga de la novia y hasta los sacerdotes. Sí, en plural porque en esta peculiar unión se contrata a dos religiosos muy especiales. Los dos destacan como pareja humorística, encarnando a un sacerdote judío y otro católico. Muchos les reconocerán al instante ya que se trata de Daniel Rabinovich y Marcos Mundstock, ambos miembros del célebre grupo Les Luthiers. La historia de Mi Primera Boda se basa en la sencillez y en buscar sonrisas en secuencias algo frívolas pero amables. Un descuido imperdonable del novio, que decide ocultar a su amada un gran error, hará que lo que parecía un feliz acontecimiento termine en una cadena de enredos con una boda cada vez más estrafalaria. Tras lo acontecido, Leonora (Oreiro) y Adrián (Hendler) tendrán que saber si realmente están dispuestos a amarse por toda la eternidad.