Miércoles, 21 Agosto 2019
Medipress

Érase una Vez en Anatolia

Mar, 19/03/2013 - 22:31
Magia de cine contemplativo

Por Alberto Quintanilla

El realizador turco Nuri Bilge Ceylan, reconocido internacionalmente en Cannes con la película Tres Monos (2008), logró un nuevo galardón recientemente en dicho festival con su nuevo filme, alzándose con el Premio del Jurado a la Mejor Película. Bilge Ceylan proviene del mundo de la fotografía y se nota en Érase una vez en Anatolia, con una planificación minimalista y muy cuidada. La historia que desgrana parte de una trama con una idea simple que encierra mucho más. Dos asesinos intentan guiar, a través de las estepas de Anatolia en plena noche, a un grupo de policías, un fiscal y un médico para intentar hallar el lugar exacto en que enterraron el cadáver. Uno de los asesinos iba borracho y el otro dormido así que sus recuerdos son vagos. Este curioso grupo de individuos, todos masculinos, recorren diversos lugares que van resultando cada vez más similares y monótonos entre bellos paisajes, complicando el éxito de la misión. Con una admirable fotografía y exquisito mimo de los planos, casi todos generales y rodados en exteriores, el director utiliza este viaje como excusa para profundizar en los aspectos psicológicos de los personajes. No es tan importante el hallazgo del cadáver como la verdadera soledad que asola a esos individuos, cada uno con sus propios fantasmas y secretos.

Érase una vez en Anatolia denota un excelente trabajo de dirección y actoral. Destacan Muhammet Uzuner (doctor Cemal), Yılmaz Erdoğan (comisario Naci) y Taner Birsel (fiscal Nusret). Existe una ausencia de banda sonora, remarcando los ruidos de fondo de los paisajes y las conversaciones. Los coches en movimiento y los sonidos de la naturaleza, como el viento, son importantes. Además hay pausas y prolongados silencios. Todo un ejercicio de inteligencia en una película detallista con tono existencial que demuestra que cierto cine turco debería tener mayor repercusión en las salas.