El día que vendrá

Mar, 09/04/2019 - 14:02
Drama histórico marcado por el dolor, la pasión y la traición

El día que vendrá está ambientada en la Alemania de la posguerra de 1946. Rachael Morgan (Keira Knightley) aterriza en las ruinas de Hamburgo en pleno invierno para reunirse con su marido, Lewis (Jason Clarke), un coronel británico que recibe la misión de reconstruir la ciudad destruida. Pero cuando van a mudarse a su nueva casa, Rachael descubre con asombro que Lewis ha tomado una decisión inesperada: compartirán la enorme casa con sus antiguos propietarios, un viudo alemán (Alexander Skarsgård) y su atormentada hija. En esta atmósfera cargada, la hostilidad y el dolor dan paso a la pasión y la traición.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el control de Alemania se repartió entre los británicos, los estadounidenses, los rusos y los franceses. Su misión conjunta era ayudar a reconstruir una nación devastada por la guerra. La ciudad portuaria de Hamburgo, la segunda ciudad más grande de Alemania después de Berlín, sufrió un devastador bombardeo de cinco días de duración por parte de las fuerzas aliadas en 1943, el cual mató a 100.000 personas y causó la destrucción de unas 2.500 hectáreas. Millones de ciudadanos alemanes se encontraron sin hogar o sin comida, combustible u otras necesidades cuando llegaron los británicos. Después del cese de las hostilidades, se prohibió a la población nativa participar en sus propios asuntos.

Bajo estas circunstancias, Rachael Morgan viaja desde Inglaterra a las ruinas de Hamburgo para reunirse con su esposo, Lewis, un coronel británico encargado de reconstruir la ciudad destrozada después del final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando parten hacia su nuevo hogar, Rachael se sorprende al conocer la inesperada decisión de Lewis: la pareja compartirá su residencia con sus dueños anteriores, el arquitecto que diseñó la enorme casa, Stephan Lubert, y su problemática hija adolescente, Freda. Aunque la amplia propiedad ofrece mucho espacio tanto para la pareja inglesa como para los alemanes, este acuerdo tan poco común genera tensión e incomodidad, especialmente en Rachael, que alberga un resentimiento hacia los invitados, a los que ve como intrusos.

El acuerdo hace que Rachael se sienta realmente incómoda. A ella le molesta la presencia de unos extraños que para ella son sospechosos. Por el contrario, le gustaría pasar tiempo a solas con Lewis para curar las heridas que han afectado a su matrimonio. Pero el ambiente cargado pronto adquiere un tono diferente. Lubert descubre que Rachael está encerrada en una prisión de tristeza por la muerte de su hijo pequeño a causa de un ataque aéreo de Londres, mientras que Rachael descubre que Lubert perdió a su amada esposa en una campaña de bombardeos de los aliados. Cabe destacar que la única persona que conoce el profundo aislamiento que siente Rachael es Lubert, un hombre que ahora deambula por su casa como un fantasma. Incapaz de ejercer su profesión sin autorización de los funcionarios británicos, Lubert se ve obligado a aceptar un trabajo en una fábrica de operador de prensas de metal. Es una sombra de sí mismo que lucha por mantener una coraza ante la tremenda incertidumbre mientras espera que comience el próximo capítulo de su vida.

A medida que Rachael comienza a entender lo que ellos también perdieron en el conflicto, su postura hacia los alemanes comienza a suavizarse, poco a poco, como lo demuestran los pequeños gestos. Por ejemplo, en un momento, invita a Freda a tocar el piano en las habitaciones principales cuando quiera. Poco a poco, la tensión entre Rachael y Lubert comienza a tomar una dimensión diferente, ya que ella comienza a verlo como un espíritu herido y se empieza a sentir atraída por él.

Lewis, mientras tanto, permanece ajeno a la floreciente relación entre Rachael y Lubert, demasiado consumida por sus deberes y demasiado aislado de Rachael como para darse cuenta de su infidelidad. Se da cuenta demasiado tarde de lo que su actitud negligente podría haberle costado.

Las dos almas heridas de Rachael y Stephen se encuentran en medio de una atracción reticente que las acerca cada vez más. Finalmente, la enemistad y el dolor dan paso a la pasión y la traición, cambiando el curso de sus vidas para siempre.