De la India a París en un armario de Ikea

Jue, 09/05/2019 - 13:53
Cuéntame un cuento y verás que contento

Por Julio Tovar

Los grandes mentirosos siempre han sido un buen motor para cualquier ficción: es difícil no sentirse cautivado con Alonso Quijano contando como derrotó al caballero de verde gabán; incluso todavía embelesa ese barón de Munchausen que se decía capaz de viajar encima de una bala de cañón. Los cuentos ahora, para el protagonista de este filme, vienen en un armario de Ikea…

El realizador Ken Scott adapta en este filme un libro escrito por Romain Puértolas que contaba de manera fantasiosa, muy cercana al cuento para niños, las aventuras y desventuras de un inmigrante indio que recorre media Europa. El autor, que llegó a controlar los servicios de migrantes en diversos aeropuertos europeos, utilizó esa experiencia para realizar y validar este periplo de cómo un mentiroso profesional, un Quijote, puede escapar de todos los controles de seguridad y hacer de su vida un peregrinaje festivo. El filme se inicia, de hecho, con ese fabulador, un estafador indio que se hace pasar por faquir, contando sus prodigiosas aventuras a un grupito de ladronzuelos adolescentes. Al ser un narrador dudoso, algo que incluso los chavales llegan a vislumbrar, las exageraciones se suceden, en una espiral de supercherías y mixtificaciones.

Scott, a través del actor indio Dhanush, filma una historia surrealista, de humor blanco, donde mezcla a partes iguales el Terry Gilliam más surreal con las últimas producciones hindúes de éxito internacional (Slumdog Millionaire, El exótico Hotel Marigold, etc.) Aunque la película es blanca, falta quizá de estilete respecto a los problemas de la inmigración, tiene cierto encanto por el trabajo de los actores y ciertos giros en la trama más basados en una buena prestidigitación que en el abuso de los recursos feístas del cine social reciente.

Un filme agradable, pariente un poco para masas de la olvidada y brillante Edén al Oeste de Costa-Gavras, que transmite el drama del migrante de la mejor y más sugerente manera: como un cuento con final feliz.