Gracias a Dios, galardonada con el Oso de Plata Gran Premio del Jurado de la Berlinale

Lun, 25/02/2019 - 14:03
La película llegará a las salas de cine el próximo mes de abril

La 69ª edición del festival de cine de Berlín ha finalizado para Golem Distribución con uno de los premios más importantes del palmarés: GRACIAS A DIOS, del director francés François Ozon, ha recibido el Oso de Plata Gran Premio del Jurado. El cineasta compartió el premio con los tres hombres que le inspiraron a realizar la película y recordó a los asistentes a la gala que “no sé si el cine puede cambiar el mundo, pero sí puede ayudarnos a entenderlo mejor”.

“Normalmente debería dar las gracias al equipo de la película, al jurado y a Dieter Kosslick por este premio, pero discúlpenme, en este caso solo daré gracias a Dios”  declara con ironía François Ozon al recibir el premio.

De prolífica carrera tanto por su cantidad de películas como su talento a la hora de saltar de género en género, Ozon presentó su última película en la que es su quinta participación en la Berlinale y en apenas unos días será estrenada en Francia antes de llegar a nuestro territorio.

De plena actualidad, GRACIAS A DIOS  es una película de ficción inspirada en la historia de las víctimas del sacerdote Preynat en Lyon y en los inicios de la Asociación Palabra Liberada. Un largometraje que Ozon rodó en Francia, Bélgica y Luxemburgo, y lo ha contado, con la sensibilidad que le caracteriza, desde el punto de vista de las víctimas para indagar en cómo vivieron su trauma, cómo se liberaron a través de la palabra y cuáles fueron las repercusiones familiares y sociales. 

El trío protagonista de la película lo forman los actores franceses Melvil Poupaud, Denis Ménochet y Swann Arlaud, que encarnan a tres de los personajes reales que fundaron la asociación. 

Sinopsis: Alexandre vive en Lyon con su esposa e hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote que abusó de él cuando era un boy scout sigue trabajando con niños. Se lanza a un combate al que no tardan en unirse François y Emmanuel, otras víctimas del sacerdote, con el fin de “liberarse” de sus sufrimientos a través de la palabra. Pero las repercusiones y consecuencias de sus testimonios no dejarán a nadie indemne.